Si tienes alguna enfermedad cardiaca, busca la tuya y descubre como hacer ejercicio de una manera sana y sin problemas.Recomendaciones para la actividad física en pacientes con cardiopatías

La actividad física produce numerosos efectos beneficiosos para la salud en las personas sanas. La aplicación de programas de ejercicio físico en pacientes afectos de algún tipo de cardiopatía es una recomendación conveniente debido a que una prescripción adecuada no sólo no empeora el curso natural de la enfermedad, sino que por el contrario contribuye a una mejora del rendimiento general. El deporte de mantenimiento, incluso el de nivel competitivo, no está contraindicado en presencia de diferentes tipos de cardiopatía. Una valoración clínica y funcional apropiada en cada caso permitirá conocer el grado de repercusión durante el esfuerzo y establecer los límites del trabajo físico sin incrementar el riesgo de complicaciones.

La valoración funcional con pruebas de esfuerzo periódicas sigue siendo el método más importante en el seguimiento de las personas, niños o adultos, que hacen deporte con regularidad y tienen algún grado de limitación cardiovascular.

La restricción de la actividad física sin argumentos justificados y objetivos puede ocasionar más problemas que ventajas en el crecimiento y desarrollo del niño cuando se ha demostrado que la salud integral del niño incluye el ejercicio físico supervisado por técnicos en Educación Física.

La actividad física en pacientes con cardiopatía congénita o adquirida se limita a programas de mantenimiento físico en los que el carácter competitivo es la excepción. Este aspecto no excluye que en el seguimiento de estos pacientes se realicen valoraciones de la capacidad funcional cuya información es de utilidad para comprobar la mejora de la adaptación al esfuerzo. Las modificaciones en el programa hay que establecerlas después de una prueba de esfuerzo que es la exploración básica en la orientación y valoración de los programas de ejercicio. La mejora de la adaptación al esfuerzo, la ausencia de cambios patológicos en el ECG y el comportamiento de la presión arterial son los parámetros más útiles para modificar aspectos del programa de manera que mejoren sus efectos sobre la salud sin que exista incremento del riesgo.

Recomendaciones

INSUFICIENCIA MITRAL

  • Pacientes asintomáticos, con ritmo sinusal normal y ventrículo izquierdo de diámetro y función normales, pueden realizar actividad física y deportiva sin limitaciones.
  • Pacientes asintomáticos, con ritmo sinusal o fibrilación auricular y frecuencia ventricular media controlada durante el ejercicio, ventrículo izquierdo ligeramente dilatado y función conservada, pueden practicar actividad física y deportiva de baja o hasta moderada intensidad de trabajo isométrico y de moderada intensidad en cuanto a trabajo dinámico. Para autorizar niveles de intensidad más elevados cuando existe una buena adaptación al esfuerzo, se recomienda realizar previamente una valoración clínica y funcional con prueba de esfuerzo.
  • Pacientes sintomáticos o asintomáticos con función ventricular ligeramente deprimida en reposo pueden realizar actividad física y deportiva de bajo nivel de esfuerzo: bicicleta estática con cargas suaves, bicicleta de paseo sobre terreno llano, o nadar suave si se domina la especialidad.

ESTENOSIS AORTICA

  • Los pacientes con estenosis aórtica ligera pueden participar en programas de ejercicio físico sin limitaciones.
  • Los pacientes con estenosis aórtica ligera o moderada, asintomáticos, con ritmo sinusal normal y signos discretos de crecimiento ventricular, pueden participar en deportes con trabajo de predominio dinámico de ligera o moderada intensidad, siempre que el componente isométrico sea mínimo.
  • Los pacientes asintomáticos pero con signos evidentes de hipertrofia ventricular sólo deberían efectuar programas de ejercicios de muy baja intensidad.
  • Los pacientes con estenosis aórtica grave deben ser excluidos de cualquier tipo de actividad física.

INSUFICIENCIA AORTICA

  • Pacientes asintomáticos con ligera insuficiencia, ventrículo izquierdo normal o ligeramente dilatado (en los casos en que exista un nivel de entrenamiento alto en volumen e intensidad de trabajo el diámetro telediastólico del ventrículo izquierdo general-mente está aumentado), pueden realizar ejercicio físico sin limitaciones. Deben someterse a valoración cardiológica en reposo y de esfuerzo anualmente.
  • Pacientes asintomáticos con insuficiencia de grado moderado pueden participar en programas de entrenamiento físico de baja o moderada intensidad de trabajo predominantemente dinámico.
  • Pacientes afectados por regurgitación aórtica importante, pero asintomáticos, deben limitar su actividad física a trabajo de bajo nivel de esfuerzo y predominio dinámico (caminar a ritmo de 3-6 km.h-1, bicicleta sobre terreno llano, etc. ) cuyo equivalente meta-bólico no sobrepase los 6 MET. El objetivo de mantener un nivel de entrenamiento ligero en esta situación clínica se justifica por los beneficios que genera frente a un riesgo y empeoramiento poco probable. No se ha demostrado que la actividad física realizada a este nivel de intensidad incida negativamente en el curso natural del proceso.
  • En casos graves con ventrículo dilatado y deterioro funcional no debe practicarse actividad deportiva; la sustitución valvular aórtica es preferente.

CARDIOPATIAS CONGÉNITAS

Recomendaciones para los pacientes no intervenidos

El volumen del cortocircuito izquierda-derecha y las cifras de presión arterial pulmonar son los factores que se tienen en cuenta en un paciente con comunicación interauricular. Los pacientes con defecto del tabique interauricular tipo ostium secundum de pequeño tamaño, con shunt izquierda-derecha de grado ligero, se hallan asintomáticos, no presentan signos de sobrecarga hemodinámica de cavidades derechas y la tensión arterial pulmonar (TAP) es normal. En estos casos, en ausencia de arritmias significativas, se podrá realizar cualquier tipo de actividad física y se realizarán controles médicos periódicos.

Los pacientes cuyo defecto interauricular genere una sobrecarga hemodinámica, con hiperaflujo pulmonar (gasto pulmonar/gasto sistémico > 1,5), dilatación de cavidades derechas y eventual aumento de la presión en arteria pulmonar, son tributarios de tratamiento quirúrgico. Durante la fase preoperatoria podrán realizar una actividad físico-deportiva con repercusión cardiovascular ligera.

Recomendaciones para los pacientes intervenidos

Normalmente pueden reanudar la actividad física 3 o 4 meses después de la intervención. Niveles de actividad física más intensos, incluida la competición, es aconsejable iniciarlos algo más tarde, por ejemplo a los 6 meses de la cirugía. En los pacientes más jóvenes rara vez se observan secuelas y/o complicaciones. Cuando la reparación se ha realizado más tardíamente, debe controlarse la presencia de signos de disfunción ventricular derecha o arritmias supraventriculares significativas.

ESTENOSIS PULMONAR

  • En caso de estenosis pulmonar ligera (gradiente sistólico máximo < 30 mmHg) se podrá realizar actividad física y deportiva sin limitaciones.
  • En caso de estenosis pulmonar moderada (gradiente entre 30 y 60 mmHg), se debe valorar ésta individualmente en función de la repercusión clínica de la lesión. En general, podrá realizarse deportes de intensidad ligera-moderada. La mayoría de los casos con gradiente superior a 40-50 mmHg serán candidatos a dilatación mediante valvuloplastia (sólo en caso de estenosis valvulares).
  • Los pacientes con estenosis pulmonar grave sólo podrán participar en actividades de muy baja intensidad, estando indicada la corrección mediante valvuloplastia o cirugía.

COARTACIÓN AORTICA

  • En coartaciones muy ligeras, sin dilatación significativa de la raíz aórtica y gradiente transcoartación inferior a 20 mmHg en reposo, sin hipertensión sistémica basal y con respuesta arterial normal durante el ejercicio, se puede practicar ejercicio físico sin limitaciones, pero se debe tener precaución con el ejercicio físico de predominio isométrico intenso.
  • Cuando no se cumplan dichas condiciones, no se recomendará la práctica deportiva hasta la reparación de la obstrucción.

ENFERMEDAD DE EBSTEIN

  • Pacientes con enfermedad de Ebstein de grado ligero, con capacidad funcional normal y sin arritmias, pueden realizar ejercicio físico sin limitaciones.
  • Pacientes con enfermedad de Ebstein clínica y funcionalmente bien caracterizados (cianosis, insuficiencia cardíaca, arritmias, etc.) son candidatos a cirugía y, si el resultado es bueno, podrán realizar actividad física de baja intensidad.
  • Pacientes con grados intermedios de gravedad e insuficiencia tricuspídea moderada deben ser valorados individualmente, pero, con criterios generales, podrán realizar ejercicio físico de baja intensidad.

PROLAPSO DE LA VALVULA MITRAL

Prolapso mitral con insuficiencia mitral de grado ligero-moderado: los pacientes pueden participar en deportes de moderada repercusión cardiovascular y seguimiento cada 6 meses.

Prolapso con insuficiencia mitral de grado moderado-grave: se puede practicar deportes de bajo nivel de esfuerzo y seguimiento hasta que se decida la reparación quirúrgica.

MIOCARDIOPATÍA HIPERTRÓFICA

Los deportistas de menos de 30 años no deben participar en deportes de competición. Se permite, no obstante, practicar deportes con baja intensidad de esfuerzo.

Deportistas de más de 30 años pueden participar en deportes que requieren mayor nivel de esfuerzo si no hay historia de síncope, arritmia ventricular compleja documentada en el estudio con ECG de Holter o hipotensión durante la prueba de esfuerzo.

La decisión de autorizar el deporte de competición a un deportista de más de 30 años que ha llegado a competir a todos los niveles sin haber presentado síntomas de ningún tipo sigue sometida a controversia. Las implicaciones médico-legales son las que en último término influyen en la toma de decisiones más que el hipotético riesgo. Se necesita profundizar en la identificación de otros marcadores de riesgo asociados a bases genéticas.

HIPERTENSIÓN ARTERIAL

Valoración

  • Antes de realizar la prescripción de ejercicio se ha de definir la gravedad mediante anamnesis, exploración física, analítica general, ECG, prueba de esfuerzo y, en determinados casos, ecocardiograma.
  • La mayoría de los pacientes presentan HTA esencial (aproximadamente el 95%). Por esta razón, las normas sobre actividad física se elaboran en torno a este problema. El comportamiento de la PA durante el esfuerzo permite diseñar el programa de ejercicio físico con criterios más técnicos y objetivos. El incremento normal es de 7-10 mmHg por MET (gasto energético basal) en individuos sedentarios sanos. Este dato es útil para diferenciar la respuesta normal de la reacción hipertensiva.
  • La presión arterial durante el trabajo dinámico o aeróbico aumenta en proporción al trabajo realizado hasta un pico que coincide con el máximo esfuerzo. Los valores promedio más elevados de la presión arterial sistólica son 210 mm Hg para edades de 20 a 29 años y 235 mm Hg para edades de 70 a 79 años.42
  • Con cierta frecuencia se observan reacciones hipertensivas en individuos que presentan cifras normales en reposo. Por el contrario, pacientes con HTA en reposo presentan durante el esfuerzo una curva aplanada con incrementos suaves. Esta respuesta tan diversificada de la presión arterial con el ejercicio sugiere realizar una prueba de esfuerzo en todos los casos y adaptar el tipo y la intensidad del trabajo con una prescripción individual.

Recomendaciones

  • Pacientes con HTA ligera o moderada (TAS 160-178 mmHg y TAD 100-109 mmHg) y ausencia de repercusión orgánica pue-den realizar actividad física y deportiva sin limitaciones. Pese a ello, la actividad física de predominio dinámico es más favorable y en este contexto hay que diseñar el programa de ejercicio.
  • Pacientes con HTA grave deben evitar la actividad física de tipo isométrico. Cuando la HTA se ha estabilizado mediante el tratamiento farmacológico, se recomendará trabajo dinámico de baja y moderada intensidad, cumpliendo así con el doble objetivo: medida terapéutica y ocupación del tiempo de ocio. La tonificación muscular utilizando pesas no es una contraindicación para la mayoría de pacientes afectados de hipertensión controlada pero hay que moderar las cargas y realizar el trabajo con mayor número de repeticiones.

TRANSPLANTE CARDIACO

Una vez superado el período postoperatorio inmediato, el paciente presenta desde el punto de vista funcional las siguientes particularidades:

  • La FC intrínseca en reposo es más alta al no actuar el mecanismo regulador neurovegetativo. La función cronotrópica depende de la liberación de catecolaminas y la respuesta se produce por vía humoral. El corazón denervado muestra un aumento de la sensibilidad a las catecolaminas circulantes. Este fenómeno se debe al aumento de la afinidad y/o densidad de los betarreceptores miocardios.
  • Importante pérdida de masa muscular responsable en gran parte de la limitación periférica al esfuerzo por disminución del transporte y la utilización de la energía.
  • Capacidad física muy limitada en gran medida por el tiempo de inactividad física.
  • Tendencia a la obesidad favorecida por la medicación inmunosupresora.

Objetivos

La actividad física ha de promoverse lo antes posible para restablecer la capacidad de rendimiento físico, especialmente por el intenso deterioro del factor periférico. Asimismo, la mejora de la adaptación al esfuerzo ha de servir para normalizar el estilo de vida de acuerdo con la edad, objetivos y tipo de actividad física que se pretenda llevar a cabo.

La prueba de esfuerzo con isótopos es una de las exploraciones que se realizan para la detección del rechazo en el seguimiento de estos pacientes. Este estudio tiene poca validez si no se efectúa un nivel de esfuerzo suficientemente alto. La mayoría de los pacientes realizan poco esfuerzo por agotamiento muscular. Éste es otro de los motivos para recomendar la actividad física en pacientes trasplantados.

Estructura del programa de prescripción de ejercicio

La mayoría de los pacientes que han recibido un trasplante cardíaco no proceden del área de influencia del hospital. Esto constituye un inconveniente para llevar a cabo un programa supervisado con un número de sesiones suficiente y con facilidades de tiempo y desplazamientos. El programa se inicia en los pacientes seleccionados que no presentan signos de rechazo a los 10 días de la intervención con trabajo dinámico suave de extremidades.

La tolerancia al trabajo es, en general, deficiente. Por ello la intensidad del esfuerzo ha de ser necesariamente baja. El tiempo de ejercicio inicial oscila entre 10 y 15 min, y se incrementa 5 min semanales hasta los 30 min. Se realizan sesiones supervisadas (6-8 son suficientes) y se prescribe la actividad para realizar en el domicilio. El programa es muy sencillo: caminar y/o bicicleta que se complementan con ejercicios de flexibilidad y tonificación muscular. A los dos meses los pacientes han de estar capacitados para realizar, como mínimo, una hora de actividad física, ligera-moderada (gasto energético superior a 4,5 kcal/min).

A partir de los dos meses se realiza una prueba de esfuerzo para valorar la capacidad funcional. Con los datos de la prueba se diseña el programa que han de seguir los cuatro meses siguientes. Además, pueden practicar natación y realizar ejercicios para la tonificación muscular según las pautas que se recomiendan en el capítulo 3 para la población general no entrenada.

Si existen limitaciones en la movilidad articular por efectos del sedentarismo, se recomienda que el/la fisioterapeuta del programa efectúe los ejercicios de rehabilitación más adecuados a la situación de modo que no se produzcan desajustes en la adaptación progresiva al ejercicio. Los programas son, en toda su estructura, de carácter individual.

Con el objetivo de reforzar el hábito del ejercicio físico regular, algunos de estos pacientes participan en una carrera que se desarrolla por un circuito intrahospitalario en la que se anda o corre durante 60-90 minutos. Los que no están en condiciones de participar en la carrera realizan en el transcurso de éstas técnicas alternativas en posición de pie o sentado dirigidas por un fisioterapeuta. La experiencia demuestra que este acontecimiento que se celebra desde hace 14 años en el Hospital es una referencia para todos los pacientes que hacen ejercicio regularmente para estar preparados para la fecha. Sólo se admite a los que han demostrado regularidad en los 6 meses previos a la carrera.

  • Intensidad de ejercicio: Se realiza según porcentaje de la FC y del O2máx alcanzado en la prueba de esfuerzo. No debe sobrepasarse el umbral anaeróbico si se dispone de este dato y es fiable. Lo más importante, no obstante, es mantener la sensación de cansancio agradable y evitar picos de esfuerzo excesivo.
  • Duración del ejercicio: Debido a los efectos favorables sobre la salud y la conveniencia de mantener una buena capacidad física, se aconseja continuar el entrenamiento por tiempo indefinido. La regulación del sobrepeso y de la PA puede conseguirse por el ejercicio físico bien estructurado.